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Monstruos: una lectura etimológica y cultural del "fenómeno" en la Edad Media

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Monstruos: una lectura etimológica y cultural del "fenómeno" en la Edad Media

Por Irina Metzler

Colector, Vol. 1: 1 (1994)

Introducción: Viendo la película Monstruos (EE. UU., Década de 1930) al comienzo del simposio sobre El Cuerpo me recordó lo poco que habían cambiado las actitudes hacia el Otro físico en seis o incluso setecientos años. Tanto el comentarista / locutor de Freaks de la introducción histórica al tema de la película como la literatura teológico-filosófica de la Alta Edad Media comparten el mismo tono condescendiente (= paternal-moralizante) y apologético. ¿Disculparse por qué? ¿Por el insulto al orden natural de las cosas creadas por Dios que provocan los “monstruos” en el caso de los autores medievales? ¿Por la afrenta a la sensibilidad del espectador en el caso del comentarista de la película? Que los medievales no interpretaron los "fenómenos" como un insulto a la creación es el tema de este artículo, que muestra que el pensamiento medieval sobre el cuerpo discapacitado no era tan "atrasado" como enseña la escuela de percepción histórica popular de la Edad Media; no obstante, no se deben ignorar las diferencias entre los conceptos subyacentes de las nociones medievales y contemporáneas de discapacidad física.

El exterior refleja el interior, o: déjame mirar tu cuerpo y miraré tu alma. Tal podría ser un resumen de la visión medieval sobre la relación cuerpo-alma. El estado en el que se encuentra el alma, bueno o malo, deja huella en el cuerpo y viceversa, un cuerpo feo, enfermo o deformado amarga y torce el espíritu, mientras que una apariencia angelical encierra un alma angelicalmente pura (aparte de las frecuentes ocasiones) cuando el Diablo o cualquiera de sus huestes de demonios, espíritus malignos, súcubos, íncubos… [y las mujeres en general, parece] engaña a una persona al esconder su alma maligna en un cuerpo hermoso). Por tanto, el cuerpo puede leerse como un signo externo de lo realmente importante, es decir, el alma. Los inicios del Renacimiento cambiaron poco esta actitud. Entonces Paracelso (a principios del siglo XVI) sostuvo que la forma externa era un signo (o Zeichen, signum, signatum, signum signatum, signatur) de la cualidad interna.


Ver el vídeo: A Dialetologia hoje: desafios (Mayo 2022).


Comentarios:

  1. Langleah

    y trataste de hacerlo?

  2. Lawrence

    Frase incomparable, me gusta :)

  3. Trenten

    Si, es exacto

  4. Abdul-Ghaf

    ¡EM SEGURO)!



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