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Investigando un asesinato: el caso de la plaga de Justiniano en Scythia Minor

Investigando un asesinato: el caso de la plaga de Justiniano en Scythia Minor

Investigando un asesinato: el caso de la plaga de Justiniano en Scythia Minor

Por Dragoș Mitrofan

Revista de historia antigua y arqueología, Núm. 2: 1 (2015)

Resumen: El estudio previo aplica un esquema lógico de análisis sobre una posible presencia de la plaga de Justiniano en la provincia de Scythia Minor. Siguiendo una lógica tomada de la criminalística, intentamos aplicar este esquema para ver si la teoría de la presencia de la epidemia es viable en la región dada. Aunque no hemos llegado con pruebas decisivas, todavía se necesita una gran cantidad de investigación para confirmar o refutar esta teoría. Por lo tanto, pretendemos abrir una discusión, considerando plausible el problema, porque la enfermedad tuvo los medios y la oportunidad de afectar a la provincia. Como se indicó anteriormente, este estudio es meramente un plan de estudio que se desarrollará en un próximo trabajo.

Introducción: Supongamos que vamos a investigar el esquema simple de un crimen. Tal escenario debe tener un conjunto de elementos. En primer lugar, está el delito per se, en nuestro caso, un asesinato. En segundo lugar, debe haber una víctima. En tercer lugar, debería haber un perpetrador. Generalmente, un sospechoso puede ser considerado culpable una vez que cumple con los tres aspectos de un delito: medios, motivo y oportunidad. No hace falta decir que una gran cantidad de evidencia debe respaldar tal teoría si queremos condenar a alguien.

Por el bien del argumento, intentemos aplicar este esquema a una enfermedad. Obviamente, tenemos que tachar el motivo, asumiendo que cualquier patógeno busca solo replicarse o multiplicarse tanto como sea posible. Teniendo en cuenta que estamos considerando una enfermedad humana, también tenemos una víctima. El delito al que nos referimos es, por tanto, la tentativa de asesinato o asesinato. Aparte de casos singulares, el asesino dejará un conjunto de pruebas, que se utilizarán para identificarlo y evitar que deje más víctimas. Por lo tanto, o incapacitamos al patógeno de alguna manera (con la medicina moderna) o intentamos limitar sus medios u oportunidades. Por ejemplo, usar una máscara simple reducirá significativamente la tasa de infectividad de cualquier individuo, anulando el medio aéreo de propagación. En la misma nota, aumentar la inmunidad de uno lo hará menos propenso a una infección. En esta línea, es el caso de las enfermedades modernas que son endémicas en determinadas partes del mundo (por ejemplo, el ébola en África Occidental o el virus MERS en Oriente Medio) y que alarman a la población mundial.

Sin embargo, como historiadores y arqueólogos, no estudiamos las epidemias o pandemias contemporáneas. Por lo tanto, algunas pruebas pueden haber desaparecido con el tiempo. Esto puede generar dificultades para identificar un patógeno específico o la presencia de una enfermedad en un área determinada. Un buen ejemplo se considera la pandemia de gripe española. Debido a que la mayoría de los países han optado por no reportar estos casos mortales de influenza (para no bajar la moral de los combatientes), el número total de muertos aún se desconoce, las estimaciones oscilan entre 50 y 100 millones.

En este artículo intentaré enunciar un esquema de estudio, aplicándolo en la provincia de Scythia Minor durante la plaga de Justiniano. En tono con mi ejemplo de asesinato anterior, uno debería intentar comprender el período activo del asesino, en mi caso, la cronología de la plaga. La mayoría de los historiadores están de acuerdo en un lapso general desde mediados del siglo VI, desde Pelusium en 541 d.C. hasta mediados del siglo VIII. En Scythia Minor, la situación es un poco más complicada ya que la mayoría de las ciudades están desiertas durante la primera mitad del siglo VII, probablemente debido a los múltiples ataques bárbaros.


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